Friday, February 15, 2013

1/(un) año

Llegó el 14 de febrero.
Fuera de que cada año me agarra en un mood distinto, cada vez es más fácil digerir el mood con que lo agarran los demás.
No me molestan ni los mega melosos ni los extra grumpys, aunque creo que tiene más que ver con apatía en general que con tolerancia. Este día ahora tiene un significado más grande para mi.
Normalmente uno trata de recordar lo que estaba haciendo los anteriores días de San Valentín y quisiera escribir sobre el 14 de febrero del 2011.
Una mañana normal, recuerdo haber puesto un tweet con la letra de "Soldado del amor", un par de frases más y contesté algunos saludos por Facebook.
A mediodía recuerdo que tenía el celular a un lado y comenzó a sonar a eso de las 3pm.
Era mi amigo E. No recuerdo si me preguntó qué estaba haciendo o dónde estaba y después me dijo: "J. tuvo un accidente y falleció". Le dije "ok" y colgué sin pensarlo. 5 minutos después volví a marcarle (ya en lágrimas) para que me dijera qué había pasado.
No sabíamos gran cosa, me dijo el lugar a donde lo llevarían pero no sabían a qué hora.
Después de ahí me sentí como hormiga sin camino; sé que en algún punto fui a sentarme como 2 horas en una banca de la gasolinera cercana al velatorio. Pensé que en cualquier momento podría llegar y yo debería estar ahí, no sé.
Ahí revisé varias veces el teléfono. En el twitter del periódico local ya estaba la noticia. "Un hombre falleció esta tarde al caer de lo alto del Teatro Bicentenario"
En algún momento E. volvió a marcarme, los amigos se estaban reuniendo en sus casa a esperar noticias de su familia. Al no poder hacer nada más que esperar, fue la hora de hacer llamadas.
Me tocó llamar al "amigo desaparecido" del cual teníamos años sin saber y que se alejó de un día para otro sin dar razones.
Ahora vivía en otra ciudad y me costó algunos grados de separación dar con su teléfono. Al contestar se escuchaba un bebé al fondo (ahora era de esos que ya hicieron vida)...
"Soy N." le dije. Obviamente se desconcertó aún sin saber lo que le iba a decir.
Después me cayó el veinte de que era 14 de febrero y tenía años sin hablar con él. Me hizo un poco de gracia que seguro pensó que le estaba llamando para confesarle mi amor-secreto-inmortal-después de tantos años o algo así.
Más tarde comenzamos a reunirnos en la sala velatoria a esperar entre gente afligida que trajeran su cuerpo.
Era un maldito llanto contínuo sin sentido, sin saber, porque pues ¿a qué le lloras?.
No puedes saber ahí, aún, lo que va a ser tu vida sin él. Por lo menos así lo sentía yo. No lo ves sufriendo, no ves nada. 
Yo lloraba por lo que él estaría el pensando. "Me falta tiempo, todavía quiero hacer muchas cosas". 
Pensaba más que nada en el sonido, ¿qué se escuchó en el lugar en el momento en el que él todavía estaba en el aire…vivo?, ¿un grito?, ¿nada?, ¿silencio y luego un golpe?.
No creo que tu vida te pase por enfrente en un momento así. Desde que somos bebés generalmente salimos vivos de las caídas.
Me molestó el no verlo, nunca abrieron el ataúd. Yo necesito ver a mis muertos. Necesitaba ver su cara vacía. Saber que ya no era él el que estaba ahí dentro. Sin sonrisas, ni gestos, ni ese alzar de cejas cuando le decía una barbaridad.
Ha sido un año en el que seguimos incluyéndolo en las conversaciones, es difícil no contar con él. Siento que nunca le diremos el adiós definitivo, su presencia es tan fuerte que no se diluye fácilmente. Sabemos lo que opinaría, lo que estaría haciendo, es más, hasta sabemos dónde estaría sentado cuando llegamos a un lugar.
Tengo aún un último mensaje de él en el teléfono, con fecha del 14 de enero :  
"Hoy es mi cumpleaños" 
 

No comments: