Tuesday, November 23, 2010

Fragmentos: Memorias de una Geisha

A mí me parecía que aquel hombre veía correr la savia por los pinos y el círculo brillante en el cielo, donde las nubes tapan el sol. Vivía en un mundo visible, aun cuando no siempre le agradara estar en él. Me di cuenta de que se fijaba en los árboles, en el barro y en los niños que jugaban en la calle, pero no tenía ninguna razón para pensar que se hubiera fijado en mí.


…Llevamos nuestras vidas como el agua que corre colina abajo, más o menos en una dirección, hasta que damos con algo que nos obliga a encontrar un nuevo curso. Si no hubiera conocido al señor Tanaka, mi vida habría discurrido, cual simple riachuelo , entre nuestra casita piripi y el océano....




La pena es una cosa extraña; nos deja totalmente desamparados. Es como una ventana que se abriera sola; la habitación se queda fría, y lo único que podemos hacer es tiritar. Pero cada vez se abre un poco menos y un poco menos, hasta que un día nos preguntamos qué habrá pasado con ella.


…nuestro mundo no es nunca más permanente que una ola que se eleva sobre el océano. Cualesquiera que sean nuestras luchas y nuestras victorias, comoquiera que las padezcamos, enseguida desaparecen en la corriente, como la tinta acuosa sobre el papel.


Arthur Goleen



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