Friday, January 30, 2009

La ignorancia

Cuanto mayor es el tiempo que hemos dejado atrás, más irresistible es la voz que nos incita al regreso. Esta sentencia parece un lugar común, sin embargo es falsa. El ser humano envejece, el final se acerca, cada instante pasa a ser siempre más apreciado y ya no queda tiempo que perder con recuerdos. Hay que comprender la paradoja matemática de la nostalgia: ésta se manifiesta con más fuerza en la primera juventud, cuando el volumen de la vida pasada es todavía insignificante.

...Había soñado con morir misteriosamente. Lo había preparado todo para que nadie pudiera saber si su muerte había sido un accidente o un suicidio. Había querido enviarle a él su muerte como una señal secreta, una señal de amor desde el más allá, que sólo fuera comprensible para él. Lo había previsto todo muy bien, salvo, tal vez, la cantidad de somníferos; salvo, tal vez, la temperatura, que, mientras iba adormeciéndose, había subido. Había creído que el hielo iba a sumirla en el sueño y en la muerte, pero el sueño era demasiado leve, había abierto los ojos y visto el cielo negro. Los dos cielos habían dividido su vida en dos partes: el cielo, azul, el cielo negro. Bajo este último caminaría hacia su muerte, hacia su verdadera muerte, la muerte lejana y trivial de la vejez. ¿Y él? Él vivía bajo un cielo que había dejado de existir para ella.

...la memoria humana, la pobre, ¿qué puede hacer ella realmente? Del pasado sólo es capaz de retener una miserable pequeña parcela, sin que nadie sepa por qué exactamente ésa y no otra, pues esa elección se formula misteriosamente en cada uno de nosotros ajena a nuestra voluntad y a nuestros intereses.

Milan Kundera

2 comments:

Luis Fonseca said...

la de la foto eres tu>?

Nash* said...

naaa ya quisiera...:P