Friday, December 26, 2008

Fragmentos: Crónicas Marcianas

Por lo tanto nunca más pasearemos hasta las altas horas de la noche, aunque el corazón siga enamorado, y aunque siga brillando la luna.

Pues la espada gasta la vaina y el alma gasta el pecho, y el corazón debe detenerse para tomar aliento, y el mismo amor debe descansar. Aunque la noche fue hecha para amar, y el día vuelve demasiado pronto, nunca más pasearemos a la luz de la luna.

...Esta noche había en el aire olor a tiempo. Tomás sonrió ¿Qué olor tenia el tiempo? El olor del polvo, los relojes y la gente ¿Y qué sonido tenía el tiempo? Un sonido de agua en una cueva, una voz muy triste, y unas gotas sucias, que caen sobre cajas vacías, y un sonido de lluvia.
Y aun más ¿A qué se parecía el tiempo? A la nieve que cae calladamente en una habitación oscura, a una película muda en un cine muy viejo, a cien millones de rostros que descienden como esos globitos de año nuevo, que descienden y descienden en la nada. Eso era el tiempo, su sonido, su olor. Y esta noche (y Tomas sacó una mano fuera de la camioneta) , esta noche casi se podía tocar el tiempo.

Ray Bradbury

2 comments:

Anonymous said...

El primer poema es de Lord Byron :)

Nashkalina said...

Oh, no lo sabía. ¡Gracias!