Sunday, November 05, 2006

Fragmentos: Al Este del Edén

Los humanos suelen ser presos - en sus vidas, en sus pensamientos, en sus anhelos y ambiciones, en su avaricia y crueldad, y también en su bondad y generosidad- en una red entretejida de bien y de mal. La virtud y el vicio forman la urdimbre y la trama de nuestra primera conciencia, y serán el material que formará tambien la última, y por ello a pesar de los cambios que podamos imponer en las tierrras, rios y montañas, en la economia y en las costumbres. No hay otra historia. Un hombre, despues de barrer el polvo y las astillas de su vida, tiene que enfrentarse tan solo con estas duras y escuetas preguntas: ¿Fue mi vida mala o buena? ¿He hecho bien...o mal?

Herodoto, en la Guerra Pérsica, nos cuenta la historia de como Creso, el mas rico y poderoso rey de su tiempo, hizo a Solón, el ateniense, una pregunta capital. No se la hubiera hecho si no se hubiese sentido preocupado ante la posible respuesta . "¿Quién es la persona mas afortunada del mundo? "Debía de estar atormentado por la duda y ávido de adquirir una confirmación y de ser tranquilizado. Solón le habló de tres personas afortunadas de la Antigüedad , y Creso apenas le escuchó, tan ansioso se sentía a causa de sí mismo. Y cuando Solón no lo mencionó a el, Creso se vio obligado a decir: "¿No me consideras afortunado?"
Solón no vaciló en responder: "¿Cómo puedo decirtelo? Todavía no estas muerto."

Al este del Edén. John Steinbeck